15 ABRIL 2018
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Cinfães


Ayuntamiento CINFÃES

Cinfães es un territorio de fundación multisecular, con el primer Foral concedido por D. Manuel I - el Venturoso, en la fecha del 1 de mayo de 1513. Sin embargo, la historia es aún más amplia, llegando a alcanzar cerca de 5 milenios de ocupación, cuando aquí llegaron, por el Rio Duero, los Pesures (PAESURV) – pueblos pre-celtas del Neolítico y Calcolítico , y de ello hace prueba el conjunto de monumentos megalíticos del monte de S. Pedro – en Tendais: mamoas, cistas y dólmenes de varios estilos y dimensiones. Allá por el siglo I AC llegan los romanos que aquí afrontaron durante un siglo los celtibéricos y, después de conquistarlo, marcaron el territorio con civilizaciones romanizadas como el Monte de las Coronas - en Ferreros.

Los pueblos evolucionaron paralelamente al desarrollo de la edad media y, durante siglos, Cinfães pasó por transformaciones directamente asociadas a las órdenes de la Iglesia. El espacio de la villa de Cinfães, San Cristóbal de Nogueira y Tarouquela, con tierras fuertemente productivas, surge constantemente en documentos de la Sé de Lamego, ya desde el s. XII.

 


De aquí salió D. Egas Moniz - el Aio, como Señor de Ribadouro; y por estas tierras ha pasado D. Afonso Henriques - primer Rey de Portugal, que divide su infancia entre Cosconhe - Santiago de Piães y Cárquere - Resende. 
En los tiempos más próximos, las condiciones de navegabilidad del río Duero y la importante ubicación de Porto Antigo - en Oliveira do Douro, junto a la liberalización de las producciones agrícolas, vinieron a traer cada vez más señores al territorio y, entre familias poderosas y buenos trabajadores, nació en el s. XIX Alexandre Serpa Pinto. De aquí salió para descubrir e inventariar África, y aquí volvió para pasar el conocimiento al Mundo.

La Sierra de Montemuro, pasó a ser espacio de excelencia para los bovinos de la raza Arouquesa y los húmedos prados de las laderas fueron pintados con los más diversos productos agrícolas. Tales conjuntos constituyen, en los días de hoy, un paisaje totalmente verde, marcado por los campos recortados con el granito de la sierra y que, con el tiempo, fue transformando aldeas como Vale de Papas, Aveloso y Gralheira, en lugares temáticos.

El Valle del Bestanza - en Tendais y Ferreros, y el Valle del Ardena - en Nespereira, que acompañan a los Ríos con el mismo nombre, reciben los arroyos de la Sierra que, durante años, fueron utilizados por los molinos de agua que hacían harina y moldaban lino. Hoy, son puntos típicamente rurales que, en espacios repletos de rutas pedestres, complementan la biodiversidad única de los rincones protegidos de la invasión. También son fuertes destinos etnográficos, con las más diversas tradiciones culturales y de artesanía.

El mercado vitivinícola es también un foco de expansión, sobre todo en las zonas de Souselo, Travanca y Moimenta, con vinos verdes frutados que acompañan y deleitan los más diversos platos de la gastronomía local. 
Por todo lo que le está asociado, Cinfães es, como dice el poeta: 
"La amena región donde en favores los Dioses se esmeran.”
(João Saraiva)